Construyendo un sueño I

Construyendo un sueño I

Siempre he querido ser empresaria, aunque pensaba que sería dentro de unos años. Me habría gustado ampliar mi experiencia profesional un poquito más, sobre todo en la industria agroalimentaria. Pero la situación económica, bien conocida por todos, me empuja a hacerlo este mismo año, mi año, o eso espero, el 2013.

Siempre he querido ser empresaria, aunque pensaba que sería dentro de unos años. Me habría gustado ampliar mi experiencia profesional un poquito más, sobre todo en la industria agroalimentaria. Pero la situación económica, bien conocida por todos, me empuja a hacerlo este mismo año, mi año, o eso espero, el 2013.

Parto de una idea clara que en un solo mes ha evolucionado considerablemente. Quiero trasladar a mi empresa la justicia en la que creo. Justicia a todos los niveles, especialmente el social y el ambiental. Quiero una empresa con base en la economía social, que fomente el consumo local, el desarrollo económico del entorno en que se ubique, que cuide el medio ambiente. Quiero producir algo, no ser un intermediario.

Mi formación es en agronomía así que ¡me voy al campo! Y, por supuesto, opto por la agricultura ecológica.

Pero… ¿cómo empezar? Cuento con el incondicional apoyo de mi pareja pero mis recursos económicos son escasos. A pesar de ello tengo acceso a una pequeña explotación familiar. Bien, puedo comenzar por aquí, ¡puedo hacerlo! En cuanto terminen las navidades me pongo con ello.

Un día cualquiera, tomando algo con una amiga hablamos sobre la situación laboral en la que nos encontramos, al comprobar su desesperanza le propongo montar la empresa juntas. Yo parto con ventaja, tengo formación en el sector, ella no. Pero no me importa, todos podemos aprender, sólo hace falta ilusión e interés. Ya somos 3.

Otro día cualquiera, con una cerveza de por medio, mi pareja y yo hablamos con un amigo y ex compañero de Universidad sobre el proyecto que tenemos en mente. Le gusta, comentamos la posibilidad de que él haga algo similar en la provincia limítrofe a la mía y así crear sinergias entre ambas empresas. Lo valora positivamente.

Seguimos dándole vueltas, la idea crece y crece a cada momento en mi cabeza, lo veo claro, ¡podemos hacerlo! Veo la comercialización, los posibles clientes, el mercado al que nos enfocamos, el plan de marketing… Lo veo, nunca lo había visto tan claro. Esto va.

Pero la conversación con nuestro amigo no me ha dejado del todo satisfecha, se me ocurre que podríamos hacer una única empresa y no dos. Podemos complementar ideas, experiencias, recursos… Mi pareja se lo propone y ¡acepta! ¡bien! Ya somos 4.

Yo ya había solicitado una cita con un semillero de empresas así que, vamos todos a la cita y definimos ese día como punto de partida oficial del proyecto. Pero antes, hay que hacer números: qué objetivos perseguimos y cómo podemos llegar a ellos. Vamos, planificación estratégica plasmada en una libreta de cuadros en torno a 2 cafés y un zumo de naranja. Los títulos universitarios que acumulamos parece que finalmente sirven para algo… Llegamos a la conclusión de que será complicado, tendremos que trabajar mucho pero lo vemos viable ¡adelante!

Es importante entrar en contacto con gente del sector, visitar a los que hacen lo mismo o similar, escuchar y pedir consejos. En eso estamos. Hay quienes no nos toman en serio, quienes nos animan, quienes nos ven como 4 chavalillos con la cabeza llena de pájaros… Pero sabemos lo que queremos, cuáles son nuestros conocimientos y hasta dónde podemos llegar. Sólo el tiempo nos dará o quitará la razón.

De momento hemos definido la base de la empresa. La idea y, sobre todo, el objetivo: “Nuestro autoempleo mediante la creación de una empresa que:

  • produzca bienes respetando y mejorando su entorno
  • cree canales de distribución directos entre el productor y el consumidor en el marco del comercio local
  • conste de una fuerte responsabilidad social

Continuaremos por el profundo estudio de las alternativas estratégicas que se nos plantean.

En el siguiente capítulo… Formas jurídicas que permite la Economía Social y cuál elegir.

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